fbpx

“Esta es la única clase donde me puedo reír” – así se despidió ayer una de las niñas que vinieron a probar danza moderna, por supuesto con una hermosa sonrisa en su cara.

Cuando doy algo por sentado, la vida me recuerda que no es así. Una niña no se puede reír en el cole mientras la maestra explica mate, durante un ejercicio de lectura o en un examen, y puedo estar más o menos de acuerdo – vamos, con muchos límites. Pero cuando bailas, reírse se hace inevitable: a lo mejor te ríes porque te lo estás pasando genial, o porque estás superando la vergüenza de moverte en publico, o porque tu amiga te está mirando o acaba de soltar un chiste… la verdad es que me da igual. Soy sincera, nunca me ha pasado que las risas llegaran a ser un estorbo, todo lo contrario, siempre han formado parte de mis clases: ¡no risas no party!

No es un secreto que las personas – a cualquier edad – aprendemos más y más rápidamente cuando una cosa nos interesa o nos divierte. Además, la risa nos hace soltar nuestros miedos, nos acerca a los demás, nos abre al mundo y … genera endorfinas (las moléculas de la felicidad) y disminuye el cortisol (la hormona del estrés). No está mal ¿eh?

¿Queréis más curiosidades científicas? Cuando nos reímos movemos alrededor de unos 400 músculos y reírse 100 veces al día equivale a unos 15 minutos de bicicleta. Amo montar en bici, ¡pero me quedo con las 100 carcajadas! Y por último, pero no menos importante, somos los únicos seres vivos que pueden reírse (eso dicen).  Algún significado tendrá, ¿no es cierto? Te dejo pensando, con la esperanza que las risas nunca dejen de formar parte de nuestra vida.

*la imagen es de la película “Dirty Dancing”, la he tomado prestada porque explica muy bien lo que intento transmitir con este artículo

Categories: Curiosidades

0 Comments

Leave a Reply

Avatar placeholder

Your email address will not be published. Required fields are marked *