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¿Bailar y competir pueden ir de la mano?

La mayoría de las/os niñas/os pre-adolescentes y adolescentes me lo preguntan casi a diario y no consiguen entender mi demoras. Quiero precisar que es absolutamente normal que tengan ganas de competir, todo a su alrededor es competición: te apuntas a baloncesto, y enseguida tienes partidos todos los fines de semana, que lo hayas elegido o no. Ni hablar del fútbol o gimnasia rítmica, no hay sitio para el disfrute, todo tiene que ser competir, ganar y presumir de haber ganado. Un poco triste la verdad, por lo menos según mi visión de la vida. Digamos que prefiero remplazar la palabra competir con exhibir o actuar.

Pero volvamos a la danza. La danza es un arte, como la pintura, escultura o escribir libros, y no me consta que haya competiciones en estos sectores, a veces lo intentan pero los juicios son tan personales que no se pueden dictar normas o reglas. Una obra de arte emociona, inspira, ilumina, disgusta … o te deja indiferente. Puedes mirar la técnica, pero un bailarín puede tener toda la técnica del mundo y no transmitir ninguna emoción. O hacerte llorar con tan solo una mirada o un leve movimiento del cuerpo.

Luego hay ciertos tipos de bailes que bien se prestan a las competiciones (porque están reglados), como por ejemplo los bailes de salón. Pero esto no es nuestro caso.

Entonces solo queda el hip hop, y de hecho en gran mayoría las competiciones son de hip hop. Echamos un vistazo más de cerca.
El hip hop es un movimiento cultural que nació en Estados Unidos y se caracteriza por cuatro elementos: breakdance, rap, graffiti y turntablism (DJs que no solo pinchan discos sino crean y manipulan temas). Sin entrar en detalles, ni hablar del Gangsta Rap y West Cost hip hop, podemos decir que esta cultura refleja un carácter urbano y reivindicativo, teniendo sus origines en la opresión vivida por los afroamericanos en la década de los ’70. ¿Por qué digo esto? Porque el hip hop representa rebelión, protesta, lucha… contra el sistema o otras gangs, ¿veis el nexo? El hip hop parece nacido para competir, para que una persona o un grupo se enfrente a los demás. Bailando o rapeando, ¿os suena la “batalla de los gallos”?

Me encanta la cultura hip hop: he formado parte de un duo rap y he tenido un grupo de danza hip hop durante años. Cada mes competíamos contra otros grupos, era tan desafiante y apasionante … hasta que nos cansamos. De pronto la magia terminó. No encontrábamos ningún significado ni satisfacción en competir contra otras personas, más bien empezamos a competir contra nuestros propios limites, e fue allí que mi di cuenta del verdadero significado de la danza. Volví a mis queridos jazz y contemporáneo, sin dejar el hip hop, pero considerándolo solo una parte de mi.

La danza es expresión, libertad, creatividad, no competición. Siento decirlo pero las competiciones solo miran a sacar dinero aprovechándose del ego de los adolescentes y de sus padres. Arggg… suena fuerte ¿verdad? No pretendo criticar a nadie, pero tampoco puedo engañarme a mi misma para intentar quedar bien: esto es lo que opino.

La danza tiene su lugar en un escenario, con un publico que se emociona viendo y viviendo lo que los bailarines están transmitiendo; amor, odio, pasión, frustración, belleza, esperanza … se trabaja juntos, no uno contra el otro.

La danza es unión, no división. No hay ganadores o perdedores, solo almas que mueven la magia del mundo. ¿Todavía quieres competir o empezar a sudar para preparar tu primer Musical?


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