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Acabamos de empezar una nueva coreografía y el estilo es el contemporáneo.

Nadie se lo esperaba pero el salto se nota: hemos pasado del jazz – pop, con música bastante movida y pegadiza  y pasos elegantes y regulares, a movimientos más rebeldes, saltos, mucho trabajo de flexión y en el suelo. La coreografía hay que interpretarla, no importa que todo sea perfecto, por supuesto hay que respetar los tiempos (sino sería un caos) pero cada uno vive los movimientos a su manera. La expresión facial es muy importante, a veces hay parones en la rutina donde solo se experimenta la emoción de una mirada o una mueca con la cara. Y luego, casi inesperadamente, caemos al suelo, giramos, saltamos, caemos otra vez … lo bonito del contemporáneo es que nunca sabes lo que va a pasar después.

¿Si es más difícil? Creo que no, simplemente es distinto del jazz. Adoro ambos estilos, y adoro también mezclarlos. Pero entiendo que para aprender una coreografía contemporánea hay que asumir la idea de cambios repentinos y sobre todo querer ir al suelo.
Muchos adultos piensan que se van a lastimar en cuanto escuchen la rodilla crujir por primera vez. Nada más lejos de la realidad. Claro que hace falta calentar bien y tener una buena forma física, ¡con una hernia discal no aconsejaría saltos ni rotaciones! Pero todo el mundo puede hacer movimientos en el suelo y levantar su peso ayudándose con la fuerza de los brazos. Lo que pasa es que estamos acostumbrados a ir de pie y a pensar – equivocadamente – que tener más de 35-40 años es un factor incapacitante. ¿Por qué? Nuestros cuerpos están diseñados para suportar nuestros movimientos, lo único que nos puede incapacitar es dejar de movernos.

Así que, nada de miedo en dar un par de vueltas en el suelo, con técnica y un poco de atención se consigue todo. Seguiremos trabajando en esta coreografía de danza contemporánea y ampliándola hasta final de febrero.

APÚNTATE YA


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