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Baila Ya: Valores y Misión

Misión y Valores de Baila Ya

Hola a tod@s, mi nombre es Luisa, soy profesora de danza y coreógrafa y aquí os voy a explicar mis valores y la misión de Baila Ya.

La danza siempre ha sido mi pasión, en verdad fue mi primera pasión, mi primer amor y espero transmitir estas emociones a través de Baila Ya. Es una escuela de danza donde todo el mundo es bienvenido, todos se pueden apuntar y aprender no solo a bailar sino a desarrollar un amor hacia la danza, que es exactamente lo que me gustaría transmitir a las personas.

Mis valores reflejan mi misión, que es la que tod@s puedan:

  • Disfrutar

Todo en la vida se aprende más rápido y mejor cuando lo pasamos bien. Esta es la regla principal y la aplicamos también en la danza: no importa la edad, la experiencia, el peso o la forma de tu cuerpo… si te lo estás pasando bien vas a progresar casi sin darte cuenta.
Eso no quiere decir que no hay que trabajar y esforzarse, simplemente que no te va costar hacerlo, todo lo contrario! La hora de clase casi siempre se queda muy corta, siempre, y siempre nos reímos mucho.

  • Mejorar

Mejorar es super importante, porque uno quiere ver el fruto de su trabajo. Y en Baila Ya no solo queremos mejorar la técnica y flexibilidad, postura, coordinación, etc, sino que queremos mejorar nuestra calidad de vida. ¿Cómo? Todo lo que aprendemos a nivel físico se refleja en nuestra manera de ser y de relacionarnos con los demás. Por ejemplo: para hacer una pirouette (giro) la técnica no basta, hay que confiar en ti. Si no te lanzas, a pesar de poderte caer un millón de veces, nunca lo harás. Y eso es solo un ejemplo de cómo un simple paso de danza puede aumentar tu confianza y autoestima.

  • Colaborar

Las clases son muy heterogéneas, hay personas de diferentes culturas, nacionalidades, proveniencias, edad, habilidades etc. y todos colaboramos para aprender juntos. Hay veces que estoy explicando un movimiento a alguien y otros están practicando los pasos que no recuerdan, sin ni siquiera preguntarme, se ayudan entre ellos – y es maravilloso. Aquí no hay competición, nos alegramos de los éxitos personales y del grupo.
Y paso aprendemos también a aceptar nuestros límites, sin ningún problema; cuando uno se siente parte de un grupo, arropado y apoyado, los límites y esta exigencia de perfección pierden importancia.

  • Sentirse Libre

La libertad o la sensación de serlo parece algo intrínseco en nuestras vidas, pero a veces no lo somos: nos conformamos para complacer a los demás y somos tan exigentes con nosotros mismos que nos convertimos en dictadores.
En las clases de danza todo esto no pasa, o intentamos que no pase. Cada uno tiene su ritmo y su forma de aprender, y por supuesto de expresarse a través de la danza y de cada coreografía. Si miras dos personas bailando, es muy probable que – a pesar de la perfección de sus movimientos – te dejen una sensación distinta. Por supuesto hay que seguir los pasos, sobre todo si estamos bailando todos juntos, pero necesitas expresarte – dejar que salga algo – sino solo seríamos “bonitos robots”.